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A cova do congro

Beleza

En la embriaguez de la adolescencia, nos enamoramos del alma, ese tenue halo, esa mentira, ese "traje nuevo del amor" que sólo el enamorado puede ver. En la resaca de la madurez admiramos la gracia, la fuerza, la inteligencia, el carisma... eso tan práctico que llamamos personalidad o mente, y que no son sino los míseros ropajes de nuestra condición humana. Por fin, alcanzada la lucidez de la vejez, nuestro corazón tiembla ante la verdad desnuda : la belleza, la hermosura pura y sencilla de los cuerpos y los rostros, de la vida. Ya trágicamente, y para siempre.

Julia Olivier (El último paso)

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