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A cova do congro

A decadencia da sociedade (Tautologías IV)

Desde que la primera estructura carbohidratada dió lugar a otra, la vida ha sido cambio. Y, localmente, todo cambio es visto como decadencia, por cuanto pierde parte de lo que la define, y que, de puro chauvinismo, merece ser apreciado. Así, necesariamente, cualquier sociedad está, en todo momento, en decadencia. La cita no tiene nada de científica, pero decía Oliverio Girondo : "La vida -te lo digo por experiencia- es un largo embrutecimiento". El niño pierde la inocencia, el adulto la fe, el viejo la vida. Siempre estamos perdiendo algo.
Por eso me pregunto si tiene algún sentido tratar de "salvar esta sociedad", de poner freno a ese mecanismo imparable que es la vida (entendida a cualquier nivel). Decía Rafael Argullol (no puedo reproducir la cita pero dice aproximadamente que) "Este mundo de intereses mercantilistas se aboca a sí mismo a la extinción. Pero una sociedad que bendice el egoismo y la usura no merece mejor destino". El individuo, egocéntrico, simple aparato reproductor de sus genes, teme la muerte. Pero en un universo en contínuo cambio, la “muerte” no tiene sentido. Así, ese ente abstracto que es la sociedad (conjunto de personas, con actitudes cambiantes a lo largo del tiempo) no puede morir, y por tanto no puede estar en decadencia. Sólo el cambio le es dado. Podemos hablar de su muerte solamente en el sentido de la muerte de ese niño que cada uno de nosotros fuimos. Y de su decadencia como la del hombre puro que, cada mañana tras el sueño, vamos dejando de ser.

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